La falda

 Cuando fui a Cajamarca, sentí que no encajaba.  Estando a 9 grados y bajo un fuerte sol, veía a todas las chicas en pantalonetas de lana, zapatos de taco y una falda plizada encima. Esta vez no lo tomé turísticamente, como quien aprecia las singularidades del lugar, ¡no! Sabía que ellas esconden un secreto poderoso, de tal magnitud, que lo incorporan en su atuendo.

Una cosa es que te lo expliquen, y otra cosa es que lo vivas. Entonces decidí ir en busca del outfit. Para mi grata sorpresa, en un gran mercado había una sección de faldas para todas las tallas, lo que demuestra inclusión social. La vendedora me ayudo con mucha amabilidad a la vez que me inundaba con este nuevo conocimiento. La compré y la estrené ese día. Nadie me miró raro.

Pero no ha sido hasta este invierno, Lima 2022,  donde entendí la magia de la falda. La humedad es tal, que se te mojan las medias dentro del zapato y tengo que envolverme las piernas con una manta para entrar en calor. Busqué la falda en el armario, me la puse, y SANTO REMEDIO. Moda, belleza y calor, todo en una sola puesta.

Ahora, encaja en Lima pues, he ahí el dilema.








Comentarios

Entradas populares de este blog

Desquite

MIS VISTAS

CHISMOSITOS